Es lunes por la mañana, el sol ya ha salido por encima de los árboles. Los pájaros cantan, es como un sueño....podría haber sido una mañana perfecta si no fuese porque Salem está en la cocina, preparando huevos para tres y un poco de té mezclado con polvo del cementerio.... el de ayer. Todo el mundo come el "menú a la carta" de Salem. Hoy se pondrán enfermos y.... ¡fuera!. "Eras muy bonita, pero ahora vas a morir" piensa Salem para sí "morid los dos....vais a morir. Morid los dos....vais a morir...morid....morid". Satisfecho con su trabajo, Salem sube las escaleras hacia el segundo piso, lleva una bandeja de plata en la mano.... llama a la puerta....
David y el Abuelo comen los huevos que Salem les ha llevado, y que les provocan fiebre ¡Demonios, que enfermos se han puesto!. David tiene una mordedura de serpiente...."todo está bien" piensa Salem "uno fuera, quedan dos. Oh, señora, su esposo tiene gripe". El problema son esos mareos matinales de Sarah "¡esa embarazada, siempre con algún problema!", piensa Salem, enfadado....
Es lunes por la tarde, y el sol se está poniendo. Lo único que puedes oir es silencio. David, realmente enfermo, está sudando como un cerdo. Tiene fiebre, com Sarah y su amado padre. La comida de la mañana le ha puesto peor. Debió quedarse en la cama....oh ¿por que no lo hizo?....El sol se está poniendo. Lo único que puedes oir es silencio. Sarah pregunta "Salem, ¿que está pasando?" En su voz se oye claramente la desesperación. Salem le cuenta, "Dejeme contarle una historia, madame,un secreto sobre esta tierra. ¡La razón....de toda esta locura!" y sigue explicando "El cementerio que hay en su propiedad es un altar vudú secreto" un tono mas siniestro se instaló en su voz "Si alguien destruye alguna vez este lugar sagrado, la leyenda dice que morirá, ¡y nunca encontrará descanso!". Sarah retrocede, conmocionada por lo que dice Salem. Un rastro de incredulidad cruza su rostro, y su mente trata de convencerla de que eso no es posible. Salem se da cuenta y dice "Estoy diciendo la verdad....oh, si ¡la verdad!. Si los vivos no pueden alimentar a los muertos, ¡Los muertos vendrán a por tí!" Sarah se enfada "¡Cierra la boca, Salem!" grita "porque no creo en fantasmas". Sarah sale de la habitación. Solo se puede hacer una cosa, piensa Salem, ¡y es "enviar a los muertos"
Pronto será medianoche, y las cuatro sombras se reúnen otra vez a la puerta del cementerio. La oscuridad es su amiga. Ya debería estar todo listo....para "enviar a los muertos". "Saca la imagen de San Expedito y ponla boca abajo" Habla el Doctor LeCroix "que empiece el ritual" "Dios poderoso, padre mío, ven por Sarah LaFayette. Debe desaparecer. San Expedito, perdido para siempre, tú eres un santo y yo un pecador. Te envío a encontrar.... a Sarah LaFayetteette" recitó el doctor, con potente voz, "Oh, ¡haz que me deshaga de su cabeza y de su alma! ¡Líbrame de sus pensamientos y de su memoria!". La bruma se elevó a su alrededor, proyectando luces, y arrancó un brillo malvado de los ojos del doctor. Continúa, "Para que funcione esta maldición, Barón Samedi, Samedi, Samedi, envía tu bendición, para que Sarah se vaya".
Como si hubiera caído del cielo, el Barón Samedi se arrastra dentro del cuerpo del doctor.... Habla a Salem: "Debes hacerme un sacrificio. Has de volver antes de medianoche y arrodillarte ante mi cruz". Salem está allí. Coge un puñado de tierra de la tumba de cada muerto que quiere enviar....dentro de Sarah "Ahora corre rápido, muy rápido a la CASA" La voz del Barón Samedi salió potente del cuerpo del doctor "La tierra debe ponerse donde duerma Sarah". Salem coge la tierra y vuelve corriendo a la casa. Ahora sabe lo que debe hacerse....